¿Es tu celular tan rápido como se espera?

Muy frecuentemente, al evaluar las características de un celular antes de decidirnos a comprarlo por encima de otras opciones, nos dejamos llevar por una determinada cualidad, normalmente la que más resalte el fabricante a la hora de anunciarlos. Algunos destacan su nuevo procesador, otros, la RAM, en ocasiones le dan más publicidad a su almacenamiento interno o la posibilidad de ampliarlo mediante tarjetas SD (ojo que la velocidad de estas también afecta más de lo que parece), y, alejándonos de estas especificaciones de funcionamiento, otros nos los meten por los ojos ensalzando la resolución de sus pantallas o la potencia de sus cámaras. ¿Cuál de todos estos puntos harán que tu nuevo celular sea el más rápido? La respuesta, por supuesto, es que todos ellos afectan, o más bien la interacción entre unos y otros factores.

Una gran pantalla nos va a dar una experiencia de usuario muy agradable, pero lo cierto es que cuantas más bombillas LED deban encenderse para mostrar una imagen, más esfuerzos debe realizar la gráfica del celular y también el procesador. Este, además, deberá apoyarse en una RAM veloz para poder realizar todas las tareas que se le está encomendando en cada momento, pero por supuesto, mucha RAM sin un procesador que discipline esta velocidad, no será bien canalizada. Además, el dispositivo trabajará más rápidamente sobre datos alojados en el mismo celular que si tiene que buscarlos o escribirlos en un objeto externo, en este caso las tarjetas SD o MicroSD. En este sentido, sucede lo mismo que con los ordenadores: los programas deberán estar instalados siempre en el disco interno, usando los discos externos sobre todo para realizar copias de seguridad.

Una de las mejores maneras de comprobar, con un caso práctico, si el celular será lo suficientemente rápido, es ejecutar un juego online desde el celular. Este tipo de juegos requieren una interacción más alta que el resto de juegos, por ejemplo en los juegos de azar para móviles es muy común el modo multijugador, y se envía y se recibe información constantemente. Lo mismo sucede con los juegos conectados a Facebook, disponibles además desde hace algún tiempo desde Facebook Messenger para combinarlos con la mensajería de la red social: requieren movimiento de gráficos, uso de las redes móviles o de la conexión Wi-Fi del celular, y un uso exhaustivo por tanto de RAM y procesador.

¿Hasta este punto afecta el software? O, reformulando la pregunta, ¿puede un software acelerar o ralentizar las capacidades de un celular? La respuesta es sí. Un buen sistema operativo es una pieza imprescindible en este puzzle. Por este motivo iOS y Android se actualizan constantemente. Las actualizaciones de los dispositivos de la manzana muchas veces van orientadas a mejorar la velocidad y la estabilidad y aprovechar mejor el hardware en que tiene que funcionar el sistema operativo, pero también nos sucede al descargar nuevas aplicaciones,  sobre todo juegos otra vez, que al ejecutarlos por primera vez nos avisan de que pueden ralentizar el funcionamiento del celular, lo que vuelve a confirmar que un juego será la mejor manera de descubrir lo que puede de dar de sí mismo un smartphone. De manera que, si tienes oportunidad de checar varios antes de comprar el que te acompañará los próximos años, recuerda que probablemente un juego muy interactivo sea la clave para decantarte por uno u otro.

 

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