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El primer microprocesador fue el Intel 4004, producido en 1971. Se desarrolló originalmente para una calculadora y resultó revolucionario para su época. Contenía 2.300 transistores, era un microprocesador de arquitectura de 4 bits que podía realizar hasta 60.000 operaciones por segundo trabajando a una frecuencia de reloj de alrededor de 700 kHz.

Intel 4004

 

La ya famosa calculadora que el Intel 4004 hizo funcionar pertenecía a la compañía japonesa Busicom y su cerebro digital fue desarrollado en las oficinas de la entonces joven Intel en California. Los responsables fueron Federico Faggin y Marcian Ted Hoff de Intel, junto al aporte de Masatoshi Shima de Busicom. Su lanzamiento hace 44 años significó la primera comercialización de un chip de este tipo en la historia.

44 años después el Microprocesador ha avanzado significativamente, antes nos sorprendimos con los avances, y aunque no los vemos físicamente, no nos damos cuenta que estos mini cerebros digitales  están insertos en innumerables cosas con las que interactuamos: Portones eléctricos, dispensadores de dinero, computadoras de escritorio, tabletas, dispositivos 2en1, smartphones y relojes inteligentes por ejemplo.

 

¿Cómo fue posible esta masificación digital?

Una de las claves para que los microprocesadores se masificaran corresponde a la búsqueda de fabricantes como Intel por cumplir con la Ley de Moore, que creada por Gordon Moore, uno de los fundadores de la compañía. Esta ley establece que cada dos años los avances en tecnología permiten fabricar cerebros digitales más pequeños y potentes.

Continuando con lo predicho por la Ley de Moore (que fue planteada en 1965, seis años antes de la presentación del microprocesador), hoy se nos permite hacer de casi cualquier objeto uno “inteligente” gracias a la adición de un chip digital. Existen procesadores en juguetes, tarjetas musicales y semáforos. Y algunos prototipos fabricados a la fecha muestran cómo agregando esta tecnología a algo como una planta por ejemplo, puede ayudar a monitorearlas en forma remota desde cualquier lugar del mundo con conexión a Internet.

Por otro lado, el llamado ‘Internet de las cosas’ ya permite que muchos de los objetos o aparatos que utilizamos a Intel Edisondiario estén permanentemente comunicados entre sí para funcionar mejor. Y en el futuro se tratará de todos. Pueden corresponder a automóviles, casas, plantaciones, audífonos, lavadoras, timbres o lentes; añadiendo inteligencia a aparatos que antes nadie pensaría que pudiesen estar conectados a la red.

La tecnología actual también nos presenta un panorama en que la potencia de los procesadores no sólo permitirán a las herramientas tecnológicas analizar de manera precisa el funcionamiento de ciudades enteras, sino que también podrán tomar la información para elaborar predicciones según la data que reciban de sus usuarios, comportándose más como lo haría un asistente que como una computadora personal, a través de robots u otras herramientas.

Más potencia en menos espacio

La tecnología ha evolucionado rápidamente en los últimos años generando múltiples beneficios para la sociedad en diversos ámbitos. Uno de los grandes avances ha ido por el lado de la computación, en donde los dispositivos han aumentado su potencia considerablemente. Actualmente se pueden desarrollar operaciones en un par de segundos mientras que años atrás para el mismo trabajo se necesitaban horas o días.

Gran parte de esto se debe a los avances que se han realizado en los procesadores, los cuales en espacios cada vez más pequeños logran hacer más cosas. Un caso icónico de esto es lo que se ha logrado con el nuevo chip Intel Curie, especialmente diseñado para wearables. Su tamaño es similar al botón de una camisa lo que permite que pueda estar siendo utilizado incluso dentro de colmenas de abejas con el objetivo de determinar la causa del fuerte descenso en la población de estos animales.